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domingo, 1 de enero de 2012

El año pasado

Parece mentira, ayer escribía la felicitación de año nuevo y hoy estoy escribiendo sobre el año pasado. Qué relativo es el tiempo y cómo nos engañan las palabras...

Pero no traigo para eso mis palabras hoy, no quiero hablar sobre relatividades, sino sobre cambios: sobre cómo ha cambiado mi vida en este último año.

Más allá de cambios personales obvios (una operación e irme a vivir, al fin, con mi novio son los más destacados) me interesa reflexionar hoy sobre los cambios internos, especialmente, cómo no aquí, respecto a mi visión del mundo educativo.

Entré en twitter hace una larga temporada. Al principio fue curiosidad e intención de seguir las noticias con mayor inmediatez (lo conseguí). Después fui descubriendo gente interesante relacionada con la educación y los fui siguiendo (y siguió creciendo mi curiosidad). Finalmente me hice un "grupillo" de gente con quien me siento tremendamente segura y contenta: los de la #acampadatwitter.

A pesar de que en muchas ocasiones todavía me siento perdida, un poco "fuera de lugar", con poco que decir y que aportar entre tanta gente que parece saberse el mundo de arriba abajo, yo sigo mirando, atenta, con los ojos bien abiertos, tratando de aprender.

Y, estos días en los que parezco tener algo más de tiempo, me dedico a la reflexión, a mirar atrás y veo que sí he aprendido (y muchas cosas). No soy muy amiga de hacer listas pero creo que quedará más claro:

  • La generosidad: la gente es generosa con su tiempo y también con su dinero, aunque no te conozcan. Primi the Bee, sus viajes, sus cartas y sus regalos son una muestra.
  • La iniciativa: en twitter nacen proyectos cada poco tiempo, fruto de la gente que tiene creatividad.
  • La imaginación: todo sale adelante si lo intentamos de formas diferentes (de nuevo la creatividad)
  • El amor por lo que se hace que lleva a la entrega generosa a los demás
  • La curiosidad: estar atento, abrir los ojos, preguntarse por qué y preguntar lo que no se sabe
  • La reflexión: he visto cómo reflexionar en grupo sirve para contrastar ideas, para no pensar que tienes la razón absoluta (gracias al 15M también)
  • El trabajo en grupo: es más rentable, más enriquecedor, más bonito, más útil...
  • La ilusión: si algo sobra en twitter es esto: todo el mundo tiene ganas, cree en lo que hace

Todo esto me hace ver que mi práctica educativa, el cómo yo doy clase también ha cambiado: 
  • Confío más en mis ganas, en mi trabajo
  • Estoy más contenta, con más ilusión
  • Me siento parte de una historia muy grande
  • Estoy más atenta a lo que pasa a mi alrededor
  • He puesto nombre a (algunas) de mis inquietudes
  • Tengo ganas de seguir buscando
  • Quiero aprender más, estar más formada...
Y con todo esto no quiero decir que antes no tuviese ganas, ni que no trabajase, ni que no me formara. Es sólo que ahora, de la mano de eso que llamamos "redes sociales", me siento más parte de un universo compartido. 

Y vaya si lo compartimos... Y vaya si cambiaremos el mundo. ¡Sólo faltaba!

jueves, 29 de diciembre de 2011

No les queremos (autocrítica)

El otro día, durante la cena de Navidad, estuve hablando con el primo de mi chico sobre cosas muy terrenales que nada tenían que ver con el nacimiento del Niño. Estuvimos hablando de política, de los intereses individuales dentro de ese mundo que, en mi opinión, por esos mismos intereses no nos hace la vida más fácil. Hablamos del 15M, que sí sigue funcionando en Palencia con sus más y sus menos. Y, sobre todo, hablamos de educación. De la educación como yo la entiendo: llena de utopía.

Siempre he dicho que soy maestra porque quiero cambiar el mundo, por eso la utopía, pero como maestra tengo los pies en la tierra y procuro mantener la conciencia crítica. Por ello, me vi poniendo nombre a cosas que me rondan la cabeza desde hace tiempo: cómo somos en los coles. Es curioso cómo no se te pregunta cuando llegas qué se te da mejor, con qué chavales vas a hacer mejor labor. Es curioso cómo lo que sí se te pregunta es los puntos que tienes para ver "en qué orden pides". Es curioso ver cómo la gente que lleva más años en el centro se pide "los cursos cómodos" (segundo ciclo según dicen es el mejor. Yo no lo sé, no he pisado esa clase más que como especialista en mis 8 años de docencia). Es curioso, por tanto, cómo en muchos casos l@s maestr@s hablamos de calidad en la educación cuando nosotr@s mism@s no trabajamos por ella en lo que sí podemos.


Pasamos después al problema en la ESO. Según este chico, muchos abogados frustrados, muchos historiadores, físicos, matemáticos frustrados, están ahí, pasando sus ratos "enseñando" a adolescentes. Y sí, es cierto que hay mucha gente con una preparación acojonante en algunas áreas pero completamente incapaces de ponerse al frente de un aula lleno de muchach@s con unas necesidades muy específicas. Está claro que sí, que hay, también, falta de vocación en las aulas de secundaria, pero no sólo eso. Para mí (que sólo he dado clase en secundaria dos años y dentro de un colegio en el que estaba el primer ciclo de ESO) creo que hay un problema de base: l@s chic@s no importan. Importan las materias, los números, el comportamiento... pero no importan ell@s, ni lo que sienten ni lo que piensan. Y así, los profesor@s reciben lo que dan: nada. No les quieren. Y lo triste es que tienen una hija adolescente, en 3º de la ESO, que estaba cenando allí. Le pregunté a cuántos de sus profes cree que le importa y dijo que a ninguno. La siguiente pregunta fue que cuántos se preocupan por ell@s y la respuesta fue la misma: ninguno. ¡NINGUNO! L@s chaval@s piensan que no les quieren, que no les importan más que para rellenar estadísticas (palabras textuales).

Y, ¿todavía nos preguntamos qué va mal? Quizá un poco de reflexión no nos venía mal...

domingo, 8 de mayo de 2011

Nuestro propio movimiento

Cuando dicen que la culpa es de l@s maestr@s siempre pienso en la parte de verdad que hay detrás.
L@s alumn@s son los que son, las familias son las que tenemos y nosotr@s somos los que podemos cambiar. ¿Por qué no lo hacemos?
No soy yo la más adecuada para hablar, cuando resulta que en mi casa me llevan recriminando lo mismo durante décadas, pero sí pienso que cada un@ tiene la fuerza que le lleva a hacer las cosas distintas (aunque yo no lo haga: ya sabemos: haz lo que yo diga, no lo que yo haga), que nosotr@s, cada uno, tenemos dentro ese #movimientoE3 que ayer juntó a un gran número de profes que, cada día, luchan porque se oiga menos la frase con la que comienza el post.

Es nuestra fuerza, es nuestro poder. Nosotr@s tenemos en nuestras manos el empezar el cambio, el cambiar, el @ctuamos. Nosotr@s queremos seguir caminando, dar un pasito más, colaborar, luchar. Sabemos que lo podemos lograr. Somos un puñadito que queremos ir contagiando a nuestros claustros, a la gente que tenemos alrededor.

Podemos, queremos. ¿Qué nos falta?

jueves, 28 de abril de 2011

Educación

Que la educación no es fácil es algo que tod@s los que trabajamos en ella sabemos, pero si no confiáramos en que todo puede cambiar, en que Educar es cambiar el mundo porque tienes el futuro en tus manos, no nos levantaríamos cada mañana sabiendo que cualquier cosa, cualquier gesto, puede ayudar a reinventar la vida tal y como la conocemos.
Ojalá no perdamos de vista nuestra meta: el futuro en el presente.