Hay quien dice que no hacer el libro de texto, que no terminarlo es incoherente e irresponsable. Sin embargo yo pienso que lo que es injusto, incoherente, inhumano e irresponsable, es encerrar todo un año de trabajo, aprendizaje, descubrimiento, y vida en un boletín de notas.
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miércoles, 15 de junio de 2016
domingo, 18 de diciembre de 2011
Evaluando (poniendo notas, mejor dicho)
Y es que evaluar no es poner notas. No es meter a un niño en una cuadrícula (no caben, es imposible. Y mira que los estrujamos...). Poner notas es la tortura a la que nos enfrentamos los maestr@s cuando llega el final de trimestre y es el momento en el que las familias nos evalúan a nosotros. Y yo no sé trabajar así. Poner las notas me supone un esfuerzo casi titánico y tardo muchas horas (y sólo tengo 10 peques) y es que por mucho que intente resumir las capacidades, lo que saben, su actitud ante la vida, el aprendizaje, los conflictos... no puedo. Son cuadrículas pequeñas, enanas. Ahí no cabe todo lo que son, lo que sienten, cómo se comportan. Y eso también es aprendizaje, y ¡del bueno!
Así que con mis notas va un folio en el que explico cómo veo al niño, cómo se comporta, cómo se relaciona, en qué es bueno, qué le cuesta un poco más... Y, si pudiera, sólo daría eso. Pero nos obligan a una información trimestral a las familias que aplaste un poco las ganas de volar de esos peques que tenemos alrededor.
Qué poco me gusta poner notas...
Así que con mis notas va un folio en el que explico cómo veo al niño, cómo se comporta, cómo se relaciona, en qué es bueno, qué le cuesta un poco más... Y, si pudiera, sólo daría eso. Pero nos obligan a una información trimestral a las familias que aplaste un poco las ganas de volar de esos peques que tenemos alrededor.
Qué poco me gusta poner notas...
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